Para hacer zazen, digo que lo hagas. Con esto quiero decir que aceptas todas las experiencias que surgen sin reservas y sin juzgar. Por favor, conviértete en la persona a la que no le importa lo más mínimo lo que está sucediendo dentro o fuera del cuerpo o la mente. Ésta es la esencia del zazen.
Nuestros pensamientos son infinitos. Esto solo se convierte en un problema cuando nos identificamos con, o creemos, que hay una separación entre los pensamientos y un pensador. Ten en cuenta que no hay ninguna persona o sujeto separado que esté pensando. Cuanto más nos damos cuenta de que no hay un pensador separado, más nos encontramos con el estado de nuestro verdadero yo.
A medida que practicamos el Zen, tenemos la capacidad de convertirnos en una persona que no se enoja. La ira está íntimamente relacionada con el apego: nuestra necesidad de controlar, nuestra necesidad de obtener lo que queremos.
La enseñanza del Buda es para nosotros ver a través de la ilusión del pensamiento humano que crea separación y convertirnos en todo el universo mismo. Nuestra práctica no es buscar la raíz del sufrimiento en los demás, sino encontrarla dentro de nosotros mismos.
An Interpretation of Twelve Teachings from Gien Roshi
Enkaku Daruma

